Qué es Elementor y cuáles son sus características

Elementor es un plugin, una extensión de WordPress, que nació como una colección de módulos llamados «Elementos». Qué coincidencia, ¿verdad? Estos pueden añadirse a cualquier tipo de contenido: páginas, entradas o CPTs (Custom Post Types o tipos de contenido personalizado).

Los elementos se despliegan sobre «Secciones», que funcionan a modo de cajas, y pueden ser tan sencillos como bloques de texto, imágenes, vídeos o botones. Pero también puedes encontrar módulos avanzados como mapas, rejillas de entradas, sliders (marquesinas), tablas de precios, testimonios, acordeones, pestañas, contadores… Más de 80 elementos distintos si tienes en cuenta todas las opciones premium.

¿He dicho premium? Sí, lo has dicho. Elementor es un plugin gratuito disponible en el repositorio oficial de WordPress, pero también existe una versión Pro, de pago, que es la responsable de gran parte de su magia y su principal razón del éxito.

Aunque la versión gratis de Elementor ya es bastante interesante de por sí y puede ser suficiente para proyectos modestos, la gente que comercializa la versión Pro ha hecho un magnífico trabajo para ponerte los dientes largos.

Los menús del plugin del repositorio están trufados de previsualizaciones de los elementos y funcionalidades premium para recordarte que están a tu alcance si pasas por caja. En mi opinión incluso hasta de una forma excesiva, convirtiendo en farragosa la navegación entre tantas opciones.

Desde luego, si de algo puede presumir Elementor es de que sus muchos usuarios parecen estar muy satisfechos de su rendimiento. No hay más que mirar las valoraciones que tiene en el repositorio oficial de WordPress. Un lustroso 5 sobre 5 estrellas.

Desde el momento en que empiezas a usar Elementor, descubres que en realidad es mucho más que una colección de módulos. Si solo fuera eso, Gutenberg estaría mucho más cerca de recortarle distancias.

Lo que Elementor (en su versión Pro) representa actualmente, en esencia, es un potente constructor web que permite definir muy eficazmente todas las propiedades visuales de cada elemento. Y lo que aún es más importante, no solo en la región del contenido (the_content) sino en todo el espacio visible: la cabecera, el pie de la web, las plantillas de entradas, de blog, archivos o páginas especiales como la de Error 404.

Se trata, por tanto de un maquetador integral de sitios web.

Elementor vs Visual Composer

Para comparar a estos dos titanes podría definir un subnivel más para ser justo. Pero ojo, que vienen curvas y las sutiles diferencias en los nombres te pueden llevar a confusión. Por una parte tienes Elementor, Visual Composer Free y WPBakery. Por otra, tienes Elementor Pro y Visual Composer Premium.

Los tres primeros son maquetadores del contenido, no del sitio completo. WPBakery es un subproducto de Visual Composer Premium orientado a maquetar los contenidos pero que no tiene acceso al diseño del logo, del menú principal o el pie de la web, por ejemplo.

La versión gratuita de Visual Composer, por su parte, tiene limitadas las mismas funcionalidades que echarás de menos en WPBakery, así que está en una situación técnica parecida. No en vano es habitual que haya gente que confunda WPBakery con Visual Composer. Incluso en la FAQ de la web de ambos han tenido que aclararlo.

A favor de Elementor y Visual Composer Free hay un argumento claro, ambos son gratis. Frente a esto, WPBakery cuesta 45$ actualmente. Eso sí, con una licencia lifetime de un único pago.

Elementor está más limitado en cuanto a módulos pero, a cambio, ofrece acceso a parte de su galería de plantillas y bloques. Para Visual Composer solo están disponibles con la opción de pago. WPBakery cuenta, como es natural, con muchos más módulos avanzados y las posibilidades son mayores. De hecho es uno de los constructores visuales más habituales en los temas comercializados en Themeforest, el principal market premium de temas.

En este trío la balanza se mueve en función de tu presupuesto, la variedad de módulos y la disponibilidad de plantillas. En todos los casos dependerás de un buen tema para rematar el diseño global del sitio.

Por otro lado, tenemos a Elementor Pro y Visual Composer Premium, los buques insignia de ambas alternativas.

Los dos permiten afectar a todo el sitio web, sin restricciones de ningún tipo. Incluso a nivel de licencias coinciden en el planteamiento: permiso para su activación en 1, 3 o 1000 sitios y frecuencia de renovación anual (no hay licencia lifetime para desarrolladores, mal que te pese).

Respecto a precio, Elementor se mantiene por debajo. Unos 10$ de diferencia para la licencia más simple, pero nada más y nada menos que 150$ más barato para la más completa. Un buen pellizco para un diseñador freelance, sin duda.

Ojo, que la renovación anual de Visual Composer tiene un 40% de descuento por lo que deberías hacer una proyección a futuro para tomar una decisión si esta se basa únicamente en el aspecto económico.

En cuanto a variedad de elementos, widgets, módulos o como quieras llamarlos, Visual Composer se lleva la palma, con más de 200. Será difícil que necesites algo que no esté disponible (salvo que sea un módulo de formularios, ¡ups!).

En cualquier caso, tanto Elementor como Visual Composer disfrutan de un enorme catálogo de extensiones desarrolladas por terceras empresas. Si algo no lo encuentras de serie, seguro que otro lo ha desarrollado y puesto a la venta. En el repositorio oficial encontrarás algunas joyas, pero para lo más goloso casi siempre tendrás que recurrir al mercado premium.

En mi opinión, las dos opciones son muy potentes y no sabría decir cuan cuál quedarme por funcionalidades.

Creo que Elementor ofrece una interfaz de maquetación algo más usable, pero también más fea. También me parece que el backend de Elementor carga algo más ligero, pero es difícil medir esta diferencia.

Visual Composer en cambio cuenta con una documentación oficial más extensa, pero tiene una comunidad en español mucho menos numerosa (hay que destacar el crecimiento de las meetups de Elementor por todo el mundo).

Para acabar, ambos han enfocado su funcionamiento en tratar de ser lo más limpios posible con WordPress. Visual Composer cambió su antigua estrategia de uso de shortcodes y puedes considerar que, en cuanto a efecto lock-in, no deberías encontrar demasiadas diferencias entre ambos plugins.

En este ejemplo puedes comprobar cómo se muestran dos páginas iguales creadas con ambos constructores, una vez que desactives el plugin:

comparativa de Elementor
Como puedes ver en la captura, el resultado visual tras desactivar el plugin es muy aceptable en ambos casos. Texto limpio con el mismo contenido que el original y un botón que se convierte en enlace.

Visual Composer es particularmente resultón en la forma en que mantiene el botón pero, a cambio, deja muchísimos en el código HTML de la página.

Elementor deja un código sorprendentemente limpio en un bloque del editor clásico dentro del editor de bloques de tu página.

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